Hay personas que permanecen varios minutos dentro del coche antes de decidirse a bajar. Otras llaman a la puerta con una sonrisa que desaparece apenas toman asiento y dicen “no sé por dónde empezar”. Algunas hablan sin parar, como si el silencio resultara más difícil que cualquier confesión. Y hay parejas que discuten tanto porque la discusión terminó siendo el único lugar donde todavía se encuentran, porque hasta los silencios que habitan ya son otros.
Psicoterapia individual
Hay momentos en los que la vida deja de parecerse a la que uno imaginó. La ansiedad, el pánico, una pérdida, una separación o esa sensación de que algo ya no encaja pueden hacer que lo cotidiano se vuelva difícil de sostener.
La psicoterapia individual ofrece un espacio para comprender lo que está ocurriendo, encontrar nuevas maneras de afrontar el sufrimiento y recuperar la posibilidad de vivir con mayor tranquilidad y libertad. Cada proceso es único, porque también lo es la historia de cada persona. Mi trabajo consiste en acompañarla con el enfoque que mejor responda a esa singularidad, integrando distintas herramientas y corrientes psicológicas cuando realmente puedan resultar útiles.
Psicoterapia de pareja
Las parejas rara vez consultan porque discuten. Generalmente llegan cuando sienten que dejaron de comprenderse, cuando el diálogo ya no alcanza o cuando el vínculo ha comenzado a sostenerse más en el dolor que en el encuentro.
La terapia de pareja no busca determinar quién tiene razón. Busca comprender qué está ocurriendo entre ambos, recuperar la comunicación y encontrar la manera de afrontar juntos aquello que los ha ido alejando. En ocasiones el proceso fortalece la relación; en otras, ayuda a tomar decisiones difíciles con mayor claridad y respeto. Lo importante es que ambos puedan volver a encontrarse, cualquiera sea el camino que finalmente elijan.