Mi manera de psicoterapia
Los pacientes no son un diagnóstico. Son personas que están sufriendo.
Personas con noches sin dormir porque están velando por aquello que se ha perdido pero que aún no encuentra dónde descansar. Algunos vienen porque han perdido la ilusión. Otros se enfrentan con ataques de pánico que insisten en empujarlos hacia la muerte. Personas que tienen preguntas que llevan demasiado tiempo haciéndose, en silencio. Con relaciones amorosas que han... bueno, que no han terminado.
Cada uno llega con una historia diferente. Lo que tienen en común es el acto de confianza que depositan en mí. Confianza que merece ser recibida con el mayor de los respetos.
La psicología puede ya no verse como una colección de escuelas enfrentadas. La psicoterapia que practico y que es tendencia en Europa y en muchos lugares del mundo es integrativa. Cada escuela aporta una forma distinta, complementaria, de comprender al ser humano y de abordar cada problemática. Gracias al psicoanálisis nos enteramos que una persona está hecha de lo que se sabe, de lo que no se sabe y de lo que no se quiere saber. La mirada sistémica nos aporta un estudio y un abordaje que incorpora al medio y a los demás, porque la verdad es que nadie sufre aislado y que toda historia se entreteje con otras. Otras teorías han aportado métodos precisos para producir cambios concretos. Las neurociencias, aquello que es más objetivo y común. La psicología vista de esta manera es una caja con herramientas. Y cómo se actúa, exije preparación, atención, estudio, experiencia y también arte.
Podemos cambiar aquello que todavía se puede. Con lo que no, aprenderemos a vivir de otra manera. A veces cambiamos el mundo y otras cambiamos la manera en que lo habitamos.
Debemos saber que no hay nada saludable que sea instantáneo. Requiere transitar un proceso, no lineal, con altibajos, pero que muestra ser eficaz si lo que queremos es vivir en libertad, con tranquilidad, con confianza en nosotros mismos. Después de todo, de disfrutar de la vida se trata.
Psicoterapia Online
La distancia ya no es un obstáculo para comenzar una psicoterapia. A lo largo de los años he acompañado a personas de distintos países mediante sesiones online, comprobando que, cuando existe un verdadero encuentro terapéutico, la pantalla deja de ser protagonista. Lo importante no es el lugar desde donde nos conectamos, sino la posibilidad de construir un espacio de confianza, reflexión y cambio con la misma seriedad y compromiso que en una consulta presencial.
Cómo agendar una cita
Si ha llegado el momento de comenzar, puedes reservar tu primera consulta eligiendo el día y horario que mejor se adapten a ti. Una vez realizado el pago, la cita quedará confirmada automáticamente en la modalidad presencial u online que hayas seleccionado. Recibirás un correo de confirmación.
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